
BALCÓN DE LA SIERRA
Historia del Balcón de la Sierra o “Casa de la Marquesa”
En la Zarza, nombre de Conquista de la Sierra hasta el siglo XVII, nos encontramos en el siglo XVI con dos construcciones señoriales: una casa fuerte o palacio, y una casa solariega. Están ustedes en esta última, las ruinas del palacio se encuentran a cien metros de aquí.
Ambas construcciones están relacionadas con el linaje de los Pizarro. Tras la reconquista de Trujillo en el año 1232 los terrenos circundantes fueron repartidos entre los cristianos que habían participado en ella. Además de las órdenes de Alcántara y de Santiago y del obispo de Plasencia, intervinieron en la reconquista tres linajes que procedían de tierras más al norte. Tales fueron los linajes de los Añasco, los Bejarano y los Altamirano. Los Pizarro procedían posiblemente de la zona de León y se incardinaron en los Añasco. Pero la verdad es que entre los tres linajes citados hay cruces constantes e intereses cruzados.
Hay una gran diferencia entre las dos construcciones. Las ruinas del palacio nos presentan en la portada el escudo de los Pizarro: un oso rampante sobre un árbol. Sin embargo, en la chimenea de esta casa señorial aparece el de los Orellana, que pertenecían al linaje de los Bejarano: diez rodeles en tres filas de tres y uno abajo.
Esta casa solariega era una gran construcción destinada a la producción agrícola y ganadera y estaba rodeada de huertas, olivares, molinos. Se construyó en el siglo XV por los Bejarano o Vargas en el sitio en que había una construcción anterior, quizás una ermita visigoda, que abundan en la zona. En la reforma se han encontrado, al levantar el suelo, unas dovelas de un arco de medio punto, un ojo de buey y una venera, elementos que se corresponden con la arquitectura de ermitas visigodas. La iglesia del pueblo, construida en la misma época que la casa, ya que tiene elementos arquitectónicos similares, es quizás testigo de que fueron los dueños de la casa los que construyeron también la iglesia: tendrían mala conciencia por habar levantado el solar sobre una antigua ermita y lo compensaron levantando el templo parroquial.
La Zarza y esta casa adquieren relevancia cuando Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar (1446-1522), padre del famoso conquistador Francisco Pizarro, se viene a vivir aquí en Don Gonzalo era llamado “el Largo”, no se sabe si porque era muy alto o porque gastaba fácilmente el dinero; no exactamente en despilfarros, sino también en acciones generosas. Gonzalo era hijo de Hernando Alonso Pizarro, quien casó en 1445 con Isabel Rodríguez de Aguilar. Con este matrimonio emparentan entre sí los tres linajes trujillanos de la reconquista: Hernando era de los Añasco; e Isabel era, por parte de padre, de los Bejarano y, por parte de madre, de los Altamirano.
No era don Gonzalo hombre que poseyera terrenos; gracias al matrimonio con su prima, Isabel de Vargas y Rodríguez de Aguilar, los primeros terrenos que tuvo fueron los de la Zarza: esta casa, y las huertas, olivares y molino que la rodean. Don Gonzalo y doña Isabel se casan en Trujillo en 1503 y viven en esta casa hasta 1508, año de la muerte de ella.
En 1522, a las puertas de la muerte en Pamplona, Don Gonzalo hace testamento dejando esta casa y sus huertas y posesiones a su único hijo legítimo, Hernando. Éste casó con Francisca Pizarro Yupanqui, sobrina suya, hija de su hermano mayor, el citado Francisco Pizarro, y de una princesa inca. Don Gonzalo nunca reconoció a Francisco como hijo.
Don Hernando construye a mediados del siglo XVI el palacio que está en ruinas a cien metros de esta casa. Lo hace décadas después de que esta casa estaba en uso, lo que explica que ya aparezca en esa construcción el escudo de los Pizarro y no el de los Orellana.
